Iván Schmidt: “Todavía tengo mucho por hacer y aprender”

El académico e investigador, uno de los pioneros del actual departamento de Física, cumplió 50 años de servicio.

La Física ha sido su pasión desde su niñez. Su curiosidad por saber cómo funciona todo lo llevó a que después de estudiar Ingeniería Civil Electrónica en nuestra Casa de Estudios, optara por seguir especializándose, esta vez en Física, para luego volver a la Universidad Santa María a formar parte del nuevo Departamento de Física. Desde esa fecha han pasado cinco décadas.

Toda una vida entregada a esta labor, que aún continúa siendo su gran pasión. Nos asegura que le sorprende que haya pasado tanto tiempo, porque siente que todavía tiene mucho por hacer y aprender.

Al conversar con este doctor en Física de la Universidad de Stanford se siente la importancia de amar lo que uno hace, y él, con su vasta trayectoria en el Departamento de Física tiene la humildad para reconocer que aún tiene cosas por aprender. Pudo haberse quedado en Estados Unidos, tenía las  posibilidades para hacerlo, pero optó por volver, porque quería retribuir con todo el conocimiento y los contactos adquiridos en potenciar el campo de la Física, principalmente en la que fuera su Universidad, tarea que como él mismo relata, no fue fácil.

“Fue un trabajo muy importante, intenso en el que ayudé para que en esa época el Departamento de Física empezará a desarrollarse en otras áreas. Si se compara el Departamento hoy a lo que era hace 50 años, el cambio es tremendo. Ahora, debo reconocer, pensé que sería más rápido” relata. “Empecé con un programa de magíster, se aprobaron 5 o 6 contrataciones, pero nadie quería venir” recuerda, señalando que todos quienes querían hacer investigación preferían desarrollarla en institutos y universidades
con departamentos consolidados.

El trabajo que se realizó fue importante, pero los resultados valieron la pena. Schmidt recuerda que debió ser especialmente persuasivo, pues para que el Departamento tuviera éxito éste debía estar conformado por un buen cuerpo académico. “En mi opinión, lo mejor que debe tener una Universidad es su cuerpo académico, porque si tiene buenos académicos tendrá entonces buenos alumnos… y fue así como llegaron paulatinamente a las distintas áreas, académicos como Claudio Dib, Alfonso Zerwekh, Patricio Vargas, William Brooks, entre otros” añade. “Vinieron postdoc que también se fueron quedando, pero ese proceso fue largo, pensamos que sería más fácil, pero demoró.

Ahora el Departamento de Física se compara con cualquier otro departamento de una universidad razonablemente buena, tenemos un programa de doctorado muy bueno. Las cosas no son perfectas, pero si bastante buenas” enfatiza.

Un ejemplo de lo anterior señala Schmidt, “es que hoy, el Departamento de Física, es el que produce más investigación en la Universidad”.

CONVIVIENDO CON LUCIANO LAROZE

“En estos 50 años, Iván ha vivido una serie de anécdotas, sin embargo, al momento de recordar momentos memorables, inmediatamente habla de Luciano Laroze. Recuerda muchas cosas que hacía Luciano, quien fuera un excelente académico. “Era todo un personaje, era una persona muy especial. Al inicio estaba muy en contra de la investigación, y después lo entendió, se puso la camiseta del departamento y estaba contento con todo lo que se estaba gestando” recuerda.

Para quienes no conocieron a Luciano, el profesor Laroze fue alumno de la USM y uno de los primeros en volver con el grado de Doctor e integrarse como académico al Departamento de Física. Su compromiso con la Docencia y la Institución, lo llevaron a ocupar altos cargos en la Universidad. Fue vicedecano de la Facultad de Matemática y Física en los años 1973 y 1974, y director del Departamento de Física en varias oportunidades. También fue Consejero Académico y por varios años, presidente del Sindicato de Profesores. Participó activamente en la Sociedad Chilena de Física.

“Verlo discutir o exponer con los rectores que hubo después del 73, llamaba la atención, no tenía empacho, aun cuando los rectores fueran del Gobierno Militar, Luciano se levantaba y decía ‘muy mal hecho’”, ríe recordando al profesor Laroze, quien falleciera en el 2006.

AMOR POR LA FÍSICA

La carrera de Física ha tenido grandes cambios y avances a lo largo del tiempo, principalmente porque se ha empezado a enseñar de una manera más amena y amigable, interesando a los alumnos desde una edad más temprana, aunque, en palabras del doctor Schmidt, todavía falta por acercarla más. Programas nacidos, incluso, desde el mismo Departamento buscan eso, como Física en Acción que lidera el profesor William Brooks.

“Los profesores de física que enseñan en los colegios generalmente lo hacen a través de ecuaciones, pero hay muchas cosas que se pueden explicar solamente con palabras, la física explica prácticamente todos los fenómenos de la naturaleza” añade.

Fue precisamente esa sed de conocimiento la que llevó a Iván Schmidt a estudiar Física. “Yo me cambié a Física por dos razones, estudié ingeniería electrónica, pero cuando terminé la carrera me pregunté si quería trabajar en eso y dije que no. ¿Qué me había gustado? Pues la física y junto con Viktor Slüsarenko, nos dedicamos a la física”. En esa época sólo se estudiaba Física en la Universidad de Chile, Iván Schmidt emigró para estudiar primero en Santiago y después hizo su doctorado en Estados Unidos.

“La segunda razón (de porqué se dedicó a la Física) es que a mí me gusta aprender, me gusta saber cosas que no sé, entonces pensando dónde más se puede hacer eso es en Física, como no voy a saber estas cosas, qué se sabe de mecánica cuántica, relatividad. La Física es entender los fenómenos naturales, ¿qué son los colores?, ¿por qué se produce el arcoiris?, ¿por qué el sol produce energía? Todo es muy interesante. No hay ninguna persona, que haya estudiado física, que se haya arrepentido. Desde el nivel más básico” asegura Schmidt.

SU TRABAJO ACTUAL Y LA PANDEMIA

En 50 años su trabajo ha ido variando, pero siempre dentro de la Física Teórica. Actualmente el profesor Schmidt se encuentra desarrollando su investigación en partículas elementales o física de alta energía. “Tratar de entender cuáles son las leyes últimas o fundamentales que rigen el comportamiento de la materia y las partículas básicas. Eso se llama de alta energía, porque para ver eso se necesita llegar al interior de la materia, ver qué pasa dentro del protón y crear nueva materia” cuenta.

Su trabajo no se ha visto muy afectado por la pandemia del COVID-19 y la cuarentena. “Con la situación actual se complica en el sentido de que no se puede ir a las conferencias, pero yo no viajo tanto, podría ir más, pero en la práctica no significan tantas cosas. Se extrañan las conversaciones con los colegas, pero hay que acostumbrarse, además como soy físico teórico no hay mayor diferencia, para los experimentales si que es un gran problema” enfatiza.

Con los cursos, tampoco ha tenido problemas. “Los alumnos no han significado una gran dificultad, es mejor para ellos creo, porque tienen las grabaciones, pueden mirarlas de nuevo, hay ciertas cosas que son mejor presencial, pero no ha habido grandes dificultades”.

GRANDES MOMENTOS

En su trayectoria en la Universidad Santa María, tanto como alumno como académico e investigador, ha vivido cosas importantes. “Como alumno fue el paro del año 69; como profesor hay un montón de cosas: empecé con el magíster, el doctorado de Física, que fueron varias personas, pero el magíster fui yo quien lo propuse… tuve una cátedra en ciencia durante 5 años, y el presupuesto podía gastarlo en lo que quisiera y yo decidí ocuparlo contratando gente. Otros gastaban en computadores, viajes, yo lo hacía trayendo a postdoc, con eso mi producción creció bastante” recuerda.

Otro gran logro en estos 50 años de Schmidt fue “empezar con el centro, CCTVal, ojalá el Gobierno nos diera más recursos, lo que dan es exiguo, pero ha podido ser importante. Yo he sido el director durante 10 años, no he sido el único, también William Brooks y Claudio Dib añade.

¿Y qué viene ahora? “yo siempre pienso que estoy recién empezando y me dicen 50 años, y no lo puedo creer. Me quedan cosas interesantes por hacer, las personas deberían poder hacer lo que les guste; y más encima me pagan” concluye feliz al hablar de lo que es su pasión y recordar cómo ha sido su trayectoria estas cinco décadas.