Ciencia en Pandemia: Entrevista a Dr. Patricio Haberle

“Si bien el uso intensivo de estas herramientas ha permitido mantener algún nivel de actividad, no reemplazan el valor del contacto directo para hacer ciencia”

Para quienes trabajan mayormente en el área experimental, la pandemia ha replanteado enfoques y maneras de avanzar en sus campos de desarrollo.

Desde marzo a la fecha el trabajo de todos los académicos e investigadores del Departamento de Física, y de la Universidad en general, se ha visto alterado por la crisis sanitaria que vive nuestro país a raíz de la pandemia por COVID-19.

De un día para otro las aulas, oficinas y laboratorios fueron reemplazados por salas de estar, comedores o cualquier espacio dentro de la casa desde donde poder seguir trabajando. Para algunos investigadores, especialmente del área experimental, este confinamiento los ha exigido al máximo para poder seguir haciendo lo que los apasiona, como es el caso de Patricio Häberle, doctor en Física de la Universidad de Pensilvania.

“Mi trabajo es de carácter experimental, trabajo en física de superficies, que implica usar ultra alto vacío para generar un ambiente muy limpio donde se puedan hacer mediciones de estructura electrónica y geométrica de distintos sistemas. En el último año he trabajado con materiales como el disulfuro de Molibdeno (MoS2), un sistema bidimensional, similar de algún modo al grafeno, el selenuro de Indio (InSe), que es un semiconductor con interesantes propiedades que dependen de su espesor, del número de capas atómicas y es a la vez un sistema modelo para verificar la corrosión del acero inoxidable” nos cuenta.

En palabras simples, el interés que persigue la investigación “es obtener algún control o verificar cómo se modifican los sistemas que estudiamos al cambiar la forma de prepararlos, desde el número de capas, hasta el entorno químico a nivel de átomos individuales. Parte de nuestro interés también se ha centrado en el estudio detallado de un sistema que permite separar hidrógeno contenido en una mezcla gaseosa, sólo en virtud de generar un gradiente térmico en la mezcla. La última aplicación podría tener uso en sistemas de purificación de gases” relata.

INVESTIGACIÓN EN CUARENTENA

Precisamente por su campo de estudio es que desde marzo a la fecha todo ha cambiado.

“Para muchos de los proyectos que desarrollamos en Chile ha sido desastroso. No tener acceso a laboratorios ha significado prácticamente detener gran parte de nuestro trabajo científico. Hemos empezado a analizar datos, ver si podemos a partir de ellos generar nuevas publicaciones.  Se han iniciado colaboraciones con colegas teóricos, para verificar si con su aporte podemos entender nuestros resultados experimentales. Nuestros estudiantes, en vez de realizar mediciones en el laboratorio están realizando cálculos numéricos, que permitan describir la operación de los sistemas en estudio” señala Patricio.

Además, continúa, “gran parte de la comunicación que ocurría normalmente en nuestras oficinas, talleres y laboratorios, ocurren hoy a distancia por las diversas plataformas disponibles para ello. Si bien el uso intensivo de estas herramientas ha permitido mantener algún nivel de actividad, no reemplazan el valor del contacto directo para hacer ciencia. Sin duda nuestra nueva normalidad, cuando ella llegue, incorporará estos elementos en nuestro trabajo, pero no reemplazarán en definitiva lo que se debe hacer en talleres y laboratorios” enfatiza.

-¿Es posible hacer investigación a distancia?

-De alguna forma supongo que sí, se establecen nuevas formas de interactuar que acortan distancias entre personas que físicamente pueden encontrarse en distintos continentes, y eso es un beneficio. Pero no reemplaza el contacto directo ni la solución inmediata a problemas que tus colegas pueden aportar.

-¿Cómo crees que afectará a la docencia y a la investigación a futuro lo que estamos viviendo hoy?

No creo que de una forma muy sustantiva.

-¿Qué es lo que más extrañas? 

-Compartir con mis colegas de manera cotidiana en los laboratorios, en la tarea de encontrar soluciones o lograr una mejor comprensión de nuestros resultados. La interacción diaria y permanente que nos permite avanzar gradualmente a un estado de conocimiento mayor.

-¿Cuándo crees que se normalizará todo?

-Difícil saber, nunca antes de unos dos o tres años, mientras la pandemia viaja por el mundo.

-¿Qué has aprendido de todo lo que estamos viviendo hoy?

-Lo frágil que somos y la necesidad de ser más solidarios, no solo con personas sino también como las instituciones y los países deben tener formas de colaborar y ayudar a aquellos menos afortunados.

– ¿Qué crees que la humanidad pueda aprender de esto?

-¡La humanidad es mucha gente!, algunos van a aprender otros repetirán los mismos errores. Gran parte de estas vivencias ocurrieron en la pandemia de 1918, se generaron muchas experiencias; sin embargo, nuestros gobernantes, en países ricos y pobres, ignoraron la historia y el conocimiento científico con graves consecuencias para miles de sus ciudadanos. Supongo que algo aprenderemos, pero solamente si nos vemos enfrentados a estos desafíos antes del olvido.